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miércoles, 5 de febrero de 2014

Com es mesuren les ones?

Midiendo la violencia del mar

ALICIA RIVERA Madrid 5 FEB 2014 - 10:06 CET15

Una gran ola rompe frente a la isla de Mouro, en la bocana del puerto de Santander. / ESTEBAN COBO / EFE

Un total de 15 boyas, situadas estratégicamente en alta mar alrededor del litoral español, a más de 50 kilómetros del litoral, forman la red nacional que mide el oleaje. Además, otra red costera y los mareógrafos toman las medidas marinas constantemente. A este dispositivo hay que añadir boyas de los servicios de algunas autonomías y una del Instituto Español de Oceanografía (IEO). Y con estos instrumentos se toman los datos marinos constantemente.


Una boya de la red exterior está fijada en el fondo marino (entre 400 y 2.000 metros) y la sujeta un cable elástico con dispositivos para que se mueva libremente en el agua. A ras de mar tiene un sensor de oleaje con paneles solares, baterías, un procesador y un sistema de GPS para fijar su posición exacta; encima van los sensores meteorológicos y debajo, los que miden temperatura del agua, salinidad y corrientes. El sensor de oleaje, con un acelerómetro, mide la fuerza con la que se eleva y cae la superficie del mar, tomando un dato aproximadamente cada segundo, durante 30 minutos cada hora; los datos, con un primer procesado en la boya, se transmiten vía satélite y todos los registros brutos se recuperan al hacer el mantenimiento.

La red española de boyas exteriores se desplegó entre 1996 y 1998 y es, según su responsable, equiparable a las de otros países europeos. Cada boya cuesta unos 300.000 euros y el mantenimiento de la red, dos millones al año. La de boyas costeras es de los años ochenta. Con toda esta información los expertos conocen la forma de las olas, su fuerza, el desplazamiento, etcétera. La altura significante del oleaje es esencial para saber la situación marina, mientras que la altura máxima individual de ola es un dato anecdótico.






Mi mano robótica siente

 Científicos europeos dotan de tacto a una prótesis manual
JAVIER SAMPEDRO Madrid 5 FEB 2014 - 19:21 CET

Imagina que te amputaron una mano hace diez años: la echarías de menos como herramienta o ejecutora de tus órdenes, desde luego, pero eso no es todo; las manos son también nuestros principales informadores sobre la materia y sus texturas, o nuestros grandes órganos del tacto. Científicos del BioRobotics Institute de Pisa, la École Polytechnique Federal de Lausana y otros centros europeos han desarrollado una mano robótica que ha permitido a un usuario —que perdió la mano izquierda hace 10 años— recuperar la sensación del tacto. Por ejemplo, distinguir una pelota de una mandarina

Más importante aún a medio plazo, el avance dota a los brazos robóticos de un mecanismo esencial —la retroalimentación— para dar precisión a los movimientos que ordena la mente del paciente. Con sensores similares a los utilizados aquí será posible pronto emular otras sensaciones, como la temperatura. La investigación se basa en un solo paciente, pero el consorcio científico europeo proyecta ahora un ensayo clínico.

El paciente es danés, se llama Dennis Aabo Sorensen, tiene 37 años y perdió la mano izquierda hace nueve años en un accidente. Desde hoy es “la primera persona amputada del mundo que ha podido sentir el tacto de su mano prostética, y en tiempo real”, según los científicos de Lausana. Los médicos del equipo conectaron la mano robótica a los nervios del brazo de Sorensen, que estaban intactos. Es el primer éxito de una iniciativa de las universidades y los hospitales europeos llamada Lifehand 2.

Mide y transforma la tensión de los tendones artificiales en pulsos eléctricos
“La retroalimentación sensorial ha sido increíble”, dice el paciente Sorensen, “puedo sentir cosas que no había sido capaz de sentir durante más de nueve años; cuando sujeto un objeto, puedo sentir si es duro o suave, cuadrado o redondo”. Durante las pruebas con los ojos vendados, Sorensen pudo también saber con cuánta fuerza estaba agarrando los objetos, y regularla según las necesidades. Son tareas rutinarias para una mano humana, pero un sobrecogedor salto tecnológico para un brazo robótico.

Los últimos años han presenciado notables avances en la robótica médica, la disciplina que intenta reemplazar los miembros y órganos perdidos por versiones mecánicas, como pantallas de electrodos implantados en la retina, piernas y brazos mecánicos controlados por la actividad cerebral del paciente y el último grito en ciencias de la computación e inteligencia artificial.

Mover el cursor de un ordenador o un brazo mecánico con la mente está al alcance de la tecnología actual. Pero si esos movimientos han de tener alguna precisión, se hace imprescindible un mecanismo de retroalimentación (o feedback). Si se trata de una mano robótica, el sistema de retroalimentación esencial es el tacto: percibir la sensación de lo que está tocando la mano, la textura y la resistencia que ofrece al agarrarlo.

La investigación se basa en un paciente pero hay un ensayo clínico en proyecto
De otro modo, incluso con nuestras manos naturales, nos pasaríamos el día rompiendo vasos y dando bofetadas en vez de caricias. Esta es la cuestión esencial que han resuelto Silvestre Micera y sus colegas de Pisa, Lausana, Roma, Friburgo, Essex y la ciudad danesa de Aalborg. Presentan en Science Translational Medicine un esfuerzo conjunto que ha implicado a institutos europeos de robótica, neurología, prostética, ingeniería y bioingeniería, microsistemas, geriátrica y ciencias de la computación. La cooperación científica parece funcionar en Europa cuando los Gobiernos no lo impiden.

¿En qué consisten los sensores del tacto de la mano mecánica? ¿Por qué Sorensen los experimenta como sensaciones familares, muy parecidas a lo que sentía cuando tenía una mano natural, o a lo que siente con su otra mano? Una parte de la respuesta es que los nervios del brazo a los que se conecta el artilugio siguen enviando sus señales adonde lo hicieron siempre: a las áreas somatosensoriales del córtex cerebral, ese homúnculo deforme que se ve en las ilustraciones neurológicas, y cuya proyección (o mapa) de la mano izquierda sigue intacto nueve años después de la amputación.

Pero la otra mitad de la respuesta es un alarde de tecnología. Implica medir la tensión que generan los ‘tendones’ de la mano artificial, convertirla en una minúscula corriente eléctrica y filtrarla con avanzados algoritmos de computación hasta traducirla como un impulso que los viejos nervios del brazo sean capaces de interpretar. El paciente experimenta todo esto como una sensación simple y natural, pero lo que hay debajo son matemáticas avanzadas. Tal vez similares a las que subyacen a nuestra mente.

martes, 31 de diciembre de 2013

Casetes de pardals 2013

Enguany, al Taller de Tecnologies teniem un encàrrec molt important per a l'hort de l'institut. Havíem de fabricar unes casetes per tal que les xicotetes aus que passen pel pati es queden a viure allí i ajuden en la polinització de les plantes. Així ho vam fer. Els alumnes es van ficar a dissenyar les casetes, i vos volem ensenyar els resultats. Les casetes ja estan penjades als xops. Bon Nadal!

 


 




viernes, 25 de octubre de 2013

El primer suelo fotovoltaico transitable del mundo lleva sello 'made in Spain'

El primer suelo fotovoltaico transitable del mundo lleva sello made in Spain
La Universidad George Washington de Estados Unidos cuenta ya con el primer suelo fotovoltaico transitable del mundo. La tecnología ha sido desarrollada y producida por la empresa abulense Onyx Solar. El primer suelo fotovoltaico transitable se sitúa en el denominado Solar Walk de la Universidad en Ashburn (Virginia), un camino que une dos de los edificios del campus de ciencia y tecnología y que es pionero en la incorporación de soluciones solares innovadoras. 
Onyx Solar, una compañía creada en 2009 y especializada en la integración fotovoltaica en edificios, ha desarrollado e instalado este suelo. Formado por 27 baldosas antideslizantes de vidrio fotovoltaico (situadas nueve a lo largo y tres a lo ancho, con un tamaño de 60 por 60 centímetros cada una), ocupa una superficie total de diez metros cuadrados. 
Las baldosas semitransparentes (aunque Onyx las fabrica también en distintos colores) que conforman este pavimento convierten la radiación solar en energía gracias al uso de semiconductores; generan una potencia total instalada de 400 Wp, que alimenta los 450 puntos de LED que retroiluminan las baldosas, también fabricadas en España. Los mosaicos se iluminan con la luz solar, pero el sistema se puede programar para iluminarse cuando no recibe suficiente claridad. No es primer proyecto de Onyx Solar en Estados Unidos. En septiembre, finalizó la instalación del mayor lucernario fotovoltaico, situado en la nueva sede que la multinacional farmacéutica suiza Novartis tiene en Nueva Jersey. El doble lucernario ocupa 2.500 metros cuadrados, que generará más de 270.000 kWh/anuales de energía limpia, el equivalente a la iluminación de más de 600 casas.

jueves, 17 de octubre de 2013

Iluminació sense electricitat durant el dia


La pereta dels pobres que triomfa en suburbis de tot el planeta. A veure qui diu que açò no és enginyeria....




Alfredo Moser es un mecánico brasileño que tuvo una idea especialmente brillante en el año 2002, después de sufrir uno de los frecuentes apagones que afectaban a Uberaba, la ciudad en la que vive al sur de Brasil.


Cansado de los fallos eléctricos, Moser empezó a jugar con la idea de la refracción de la luz solar en el agua y al poco tiempo había inventado la bombilla de los pobres. El ingenio es sencillo y al alcance de cualquiera: una botella de plástico de dos litros llena de agua a la que se añade algo de lejía para preservarla de las algas. La botella se coloca en un agujero del tejado y se ajusta con resina de poliéster.


¿El resultado? Iluminación gratuita y ecológica durante el día, especialmente útil para chabolas y construcciones precarias que apenas tienen ventanas.


En función de la intensidad del sol, la potencia de estas bombillas artesanales oscila entre los 40 y los 60 vatios. “Es una luz divina. Dios hizo el sol para todos y su luz es para todos”, señala Moser en declaraciones a la BBC. “No te cuesta un céntimo y es imposible electrocutarse”.


Pese a que el inventor consigue unos pequeños ingresos instalando botellas en casas y comercios locales, su idea no le ha hecho rico, ni tampoco lo ha pretendido.


Lo que sí tiene es una gran sensación de orgullo: “Conozco a un hombre que instaló las botellas y en un mes había ahorrado lo suficiente como para comprar bienes básicos para su hijo recién nacido”, comenta satisfecho.


Una idea que se ha extendido por todo el planeta


Pero la ingeniosa bombilla no se ha quedado en Uberaba. En los dos últimos años el invento ha experimentado una gran expansión en todo el planeta.


Por ejemplo, la Fundación MyShelter (Mi refugio) en las islas Filipinas, ha abrazado con entusiasmo la idea. MyShelter se especializa en construcciones alternativas utilizando materiales como bambú, neumáticos o papel.










martes, 9 de julio de 2013

Fi de curs

Ací teniu les fotografies dels treballs de final de curs de diferents grups d'alumnes. Un dels objectius era passar-ho be aprenent i construint coses. Jo crec que l'hem aconseguit. Gràcies a tots!

La gran carrera